Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
y en la casa del Señor moraré por largos días.
Salmos 23.6
Digno eres, Señor y Dios nuestro,
de recibir la gloria, la honra y el poder,
porque tú creaste todas las cosas;
por tu voluntad existen
y fueron creadas.
Apocalipsis 4.11

Me levantaré e iré a mi padre...

Enviado por admin el vie 6 de nov de 2015 a las 17:58

Me levantaré e iré a mi padre...

Lucas 15.18

Te esperamos hoy a las 20.30 hs. en Leguizamón 1110 de Neuquén capital.

Me levantaré e iré a mi padre...

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Día 11 - 29/09/2015 - Impartamos paz dentro de un discipulado integral

Enviado por admin el lun 28 de sep de 2015 a las 23:03
Argentina Oramos Por Vos

La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la dy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden.

Juan 14.27

Dentro de este riquísimo capítulo 14 de Juan encontramos varias de las promesas y recomendaciones que Jesús les hace a sus discípulos, antes de enfrentar la cruz y regresar al Padre. Tales como: No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí (v. 1). En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas (...) Voy a prepararles un lugar (v. 2). ... Así ustedes estarán donde yo esté (v. 3). Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad... (v. 15-17).

Les anuncia: La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la dy a ustedes como la da el mundo. (v. 27). Por eso, no hay lugar para la angustia o la cobardía. En ningún momento y por ninguna circunstancia. Como también el Señor lo menciona en Lucas 12.29: Así que no se afanen por lo que han de comer o beber; dejen de atormentarse.

Impartamos paz dentro de un discipulado integralAtormentarse parecería describir precisamente un estado que notamos con demasiada frecuencia a nuestro alrededor en el mundo actual. Pero el Señor nos insta a no preocuparnos. ¿Porqué no preocuparse cuando son tantas las adversidades que debemos enfrentar? Porque Él nos ha dado su paz de un modo distinto, no como el mundo la da. No se trata de una mera ausencia de conflicto o de una solución puntual cuando las cosas se ponen difíciles. Tiene que ver con un estado, con una permanencia. Se trata en realidad de un estilo de vida.

¿Cómo permanecer en la paz de Cristo si es tanta la adversidad a nuestro alrededor?

Cuando mis hijos eran adolescentes yo solía preocuparme bastante cada vez que salían con sus amigos de la iglesia o cuando iban a la escuela y se atrasaban al volver. El Señor me habló: “¿Quién crees que está más interesado en el bienestar de tus hijos? No entres en un estado de ansiedad. Transforma tu ansiedad en oración. Yo me ocupo”. Y al hacerlo, la paz volvía a mi corazón. Entendí que ese era un principio: Para no perder la paz, hay que transformar todo temor, toda preocupación, toda angustia en oración.

Tenemos garantizada una paz duradera. Sin embargo, muchas veces nos preocupamos y angustiamos, como si las cosas dependieran de nosotros. Como discípulos suyos, debemos disfrutar de esa paz integral que jesucristo nos ha concedido. Porque, de otra manera, perdemos la visión y permitimos que el enemigo corte nuestra comunión y dependencia del Señor. Como discípulos suyos, debemos responder a su pedido de creer en Él. La fe y la dependencia constante de Dios nos sacan de la turbación y vuelven a colocarnos en su paz.

Como sus siervos, Él quiere enviarnos a transmitir paz a los nuevos discípulos. Al evangelizar debemos ser portadores de esa paz. Lucas 10.5-6 dice: Cuando entren en una casa, digan primero: “Paz a esta casa”. Si hay allí alguien digno de paz, gozará de ella; y si no, la bendición no se cumplirá. No podemos ser portadores de paz a menos que la vivamos como nuestra experiencia cotidiana. Y el mundo la necesita porque es una paz distinta, sobrenatural, nacida de Dios.

La paz de Dios nos ha sido dada. ¿Vamos a vivir en ella o vamos a ser portadores de esa paz al mundo? Debemos velar y orar para que permanezca en nosotros. Y esta transformará toda inquietud, temor o angustia en oración. Eso será un gran alivio. ¿Pero, es necesario estar orando todo el día? Exactamente. Se trata de vivir en dependencia del Espíritu para que nuestro espíritu se alimente de Él y sea la paz del Señor la que lo guarde.

Silvia Himitián
Comunidad Cristiana, Ciudad de Buenos Aires, Argentina

 

 

Motivos de oración

  1. Oremos para que Dios nos ayude a permanecer en su paz, aun en medio de las adversidades.
  2. Oremos pidiendo que podamos ser portadores de su paz para los que nos rodean dentro de un mundo de inquietud y zozobra.
  3. Oremos para que el Espíritu Santo nos ayude a vivir en dependencia total del Señor las 24 hs. del día.

Acciones prácticas

  1. Saluda a la gente con el saludo que el Señor Jesús nos enseñó: Paz a esta casa (o a tu vida, cuando nos encontramos con alguien en otros ámbitos).
  2. Ejercítate en mantener la paz cuando las cosas se complican.
  3. Ten presente cada día que el Espíritu Santo te ayuda a mantener la paz y que no hay ni siquiera un detalle que a Dios se le escape.

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Día 10 - 29/09/2015 - Impartamos paz con una presencia influyente en todos los ámbitos de la sociedad

Enviado por admin el lun 28 de sep de 2015 a las 22:09
Argentina Oramos Por Vos

Además, busquen el bienestar de la ciudad a donde los he deportado, y pidan al Señor por ella, porque el bienestar de ustedes depende del bienestar de la ciudad.

Jeremías 29.7

A. Shalom es algo más que el silencio de los cañones

El término paz, del hebreo shalom, no se limita a la ausencia de guerra, agresión o violencia. Pues una persona o nación puede estar viviendo un tiempo de ausencia de agresión pero no disfrutar ni vivir en el “shalom de Dios”.

El término hebreo no se ajusta al concepto griego (eirene), ni romano (pax) de paz. Alude más bien a un estado del hombre, o de los pueblos, donde todo está en perfecta armonía. Es un estado donde la vida vale la pena ser vivida y se expresa sin limitaciones ni obstáculos.

B. Shalom tiene origen en Dios y se manifiesta en todas las áreas de la vida

El shalom proviene de la bendición de Dios, es un don que Él otorga a las personas y los pueblos. Tiene que ver con la vida diaria, cotidiana y se expresa:

  • En la salud corporal y emocional: He visto sus caminos, pero lo sanaré; lo guiaré y lo colmaré de consuelo. Y a los que lloran por él les haré proclamar esta alabanza: ¡Paz a los que están lejos, y paz a los que están cerca! Yo los sanaré, dice el Señor (Isaías 57.18-19).
  • Al emprender un camino o viaje: ... te hemos tratado bien y te hemos dejado ir en paz. ¡Ahora el bendecido del Señor eres tú! (Génesis 26.29).
  • Al descansar: En paz me acuesto y me duermo, porque sólo tú, Señor, me haces vivir confiado (Salmos 4.8).
  • En las relaciones personales: Que no falte la sal entre ustedes, para que puedan vivir en paz unos con otros (Marcos 9.50).

C. Shalom tiene razón de ser en el cumplimiento y obediencia de la alianza con el Señor

Falsos profetas aparecieron profetizando una paz desde el deseo humano, una paz anímica pero sin fundamento, ya que se encontraban alejados de la ley del Señor. Era solo voluntarismo que engañaba y confundía al pueblo. No era real esa graciosa proclamaciń de paz cuando se encontraban apartados de la alianza y alejados del cumplimiento de los deberes contraídos al aceptar la Ley de Jehová.

Es que el “shalom de Jehová” es lo que Él otorga a quienes están bajo su señorío aceptando y cumpliendo sus estatutos y ordenanzas. No hay posibilidad de paz cuando estamos en rebelión con Dios, cuando andamos en nuestros propios caminos, cuando le llamamos “Señor, Señor” y no hacemos lo que Él nos dice. Pero no se trata de una paz incondicional que no requiere nada de nuestra parte. Estar en armonía con Dios y vivir bajo sus estatutos es la condición para que la paz que sobrepasa todo entendimiento repose sobre nuestra vida.

D. Argentina necesita el shalom del Señor

No se trata meramente de no estar en una situación beligerante con otra nación; tampoco se limita al cese de la violencia interna. Es alcanzar condiciones de justicia, equidad, transparencia donde todos los argentinos puedan vivir bien y tengan las mismas oportunidades de progresar y establecer a sus familias. Eso sólo viene cuando en la nación hay verdadero temor de Dios, cuando le damos lugar a Él en nuestras leyes, formas y estilos de vida, cuando Él es en forma real y práctica el Señor de Argentina. Sólo así todos podremos vivir quieta y reposadamente.

Hugo y Silvia Márquez
Iglesia jesús es Rey, Neuquén capital, Neuquén

 

 

Motivos de oración

  1. Oremos para que el Principado de paz llegue a cada persona y nación y la Iglesia del Señor tenga paz en todo el mundo.
  2. Oremos por la paz de los angustiados y afligidos, por la paz de las familias y por la paz en las decisiones y emprendimientos.
  3. Oremos para que seamos instrumentos de la paz del Señor.

Acciones prácticas

  1. Entabla una relación afectiva y amistosa con personas que por su conducta o actitud han llegado a ser despreciadas y marginadas por alguna iglesia.
  2. Proclama la paz de Dios sobre tu ciudad mientras transitas por ella. Declara paz en todos los ámbitos de esta. En las distintas esferas de gobierno y fuerzas vivas de la ciudad, en cada barrio, en la zona comercial, productiva e industrial.
  3. Comprométete a ser un instrumento de paz. No tengas temor ni dudas en involucrarte en aquellas situaciones complejas y difíciles que necesitan ser pacificadas.

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Día 7 - 26/09/2015 - Hijos que honran a sus padres

Enviado por admin el sáb 26 de sep de 2015 a las 01:11
Argentina Oramos Por Vos

Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo. “Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra”.

Efesios 6.1-3

Qué bueno es poder repasar este mandamiento que es la clave para poder disfrutar de nuestras familias en paz.

Las generaciones actuales enfrentan grandes desafíos en cuanto a mantener intacto el hogar, atender las necesidades de los hijos y muchas veces cuidar de padres ancianos en medio de una vida tan veloz y demandante.

En el Antiguo Testamento, honrar a los padres se consideraba algo tan sagrado y solemne como la observancia misma del sábado (Levítico 19.3).

El rey Salomón escribió conceptos clave a la hora de honrar a nuestros padres: Escucha a tu padres, que te engendró, y no desprecies a tu madre cuando sea anciana (Proverbios 23.22). El padre del justo experimenta gran regocijo; quien tiene un hijo sabio se solaza en él. ¡Que se alegren tu padre y tu madre! ¡Que se regocije la que te dio la vida! (Proverbios 23.24-25).

Veamos a continuación tres consideraciones que seguramente nos ayudarán a honrar a nuestros padres:

A. Escuchemos a nuestros padres

Hijos que honran a sus padresEs interesante notar que en la lengua original del pasaje de Efesios, la palabra “obedezcan” significa “escuchar”. Este término se usaba para describir al portero que se aproxima a la puerta para escuchar cuidadosamente quien toca. El mensaje de Pablo apunta a que prestemos cuidadosa atención a nuestros padres. Ellos tienen mucho para enseñarnos en la vida. Felizmente Efesios 6.1 contiene una aclaración: La obediencia de los hijos a los padres es algo justo. En otras palabras, ningún hijo está en la obligación de obedecer a sus padres cuando lo que se le pide va en contra de lo que Dios nos dice en su palabra.

B. Respetemos a nuestros padres con un trato especial

Démosles honra primeramente como personas. El lenguaje que usamos, los gestos, el trato que les damos cuando fallan y se equivocan, el tono de voz con que les hablamos, todo debe estar saturado de total respeto. Sencillamente, no debemos ofender a nuestros padres bajo ninguna circunstancia.

C. Cuidemos a nuestros padres siempre

Además de tratar con buenas palabras a nuestros padres y de obedecerlos, hace falta ir a lo práctico: mucho cariño. Si es posible, debemos saber de ellos todos los días, hacerles saber cuánto nos importan y en especial proveerles el sostén material, particularmente en su tercera edad.

No olvidemos que la vida da vueltas y que los que hoy solo somos hijos, después seremos padres. El filósofo Tales de Mileto dijo: “El bien que hicieres a tus padres, espéralo de tus hijos”.

Jesús desde la cruz, como su último púlpito, respaldó la honra a los padres, al pedirle al joven discípulo Juan que se encargara de su madre.

Hace un tiempo atrás, partió con el Señor mi querida mamá. Tenía casi 97 años, tuvo una vida muy bendecida, sana, feliz y llena de días. Se fue al cielo mientras dormía. Ella cuidó a su mamá hasta sus últimos días en casa. Mi abuela murió a los 94 años, rodeada de mucho cariño de sus niestos y bisnietos. He visto con mis propios ojos cumplida la promesa del primer mandamiento con promesa.

Daniel y Mirta Trovato
Iglesia Ríos de Vida, Quilmes, Buenos Aires​

 

 

Motivos de oración

  1. Pidamos hoy a Dios que levante familias en nuestra patria donde los hijos puedan honrar a sus padres.
  2. Atemos en oración toda labor del reino de las tinieblas que quiera llevarse la honra, el respeto y la protección a nuestros padres.
  3. Oremos para que la Iglesia de Jesucristo pueda desarrollar un mensaje eficaz que forme familias donde la honra y el respeto sean códigos espirituales y prácticos para todos los días.

Acciones prácticas

  1. Utiliza este día para honrar a tus padres biológicos o espirituales, a través de un agradecimiento práctico, un llamado telefónico, un abrazo, una mención especial, un “te quiero”.
  2. Proponte alegrarlos con lo que más les gustaría a ellos que hagas, no te pierdas la oportunidad mientras puedes.
  3. Ten presente en tu lista de oración en forma regular a tus padres biológicos y/o espirituales.

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Día 6 - 25/09/2015 - Hijos apartados: La tristeza de Raquel se torna en alegría

Enviado por admin el jue 24 de sep de 2015 a las 22:48
Argentina Oramos Por Vos

Así dice el Señor: “Se oye un grito en Ramá, lamentos y amargo llanto. Es Raquel, que llora por sus hijos y no quiere ser consolada; ¡sus hojos ya no existen!”.

Jeremías 31.15

El profeta Jeremías recibió una revelación del pasado histórico: el cuadro de una madre levantándose de su tumba y llorando por su descendencia al ver su destrucción. El gemido de Raquel es el gemido de millones de padres que claman por sus hijos alrededor del mundo.

Sin embargo, vemos lo que dice el Señor en los vv. 16 y 17: Reprime tu llantos, las lágrimas de tus ojos, pues tus obras tendrán su recompensa: tus hijos volverán del país enemigo (...). Se vislumbra esperanza en un futuro: tus hijos volverán a su patria... Algunas ideas para hoy:

A. Dios oyó el llanto de Raquel

Ella fue una mujer de sufrimiento. No podía concebir hijos y pidió que Dios quitara su afrenta. Cuando José nació, hizo otro pedido: que el Señor le añadiera otro hijo. Dios le respondió y, en un trabajoso parto, murió llamando a su pequeño Benoni: “hijo de mi tristeza”. Jacob no aceptó ese nombre y lo cambió por Benjamín: “hijo de mi felicidad”.

... un grito en Ramá, lamentos y amargo llanto: Ramá era el lugar de concentración de los cautivos, jóvenes encadenados que salían a tierra extraña. Esa descendencia esparcida en el mundo no  está desaparecida a los ojos de Dios. Ese llanto de Raquel se extiende hoy a millones de familias donde los padres ven cómo las drogas están arruinando a sus hijos y a sus nietos.

Se vislumbra esperanza en tu futuro: Son casi audibles las palabras del profeta para hoy: tus hijos volverán a su patria. ¡Regresarán! Hay recompensa por tu perseverancia en la oración, por seguir confiando. Llegará la hora de la restauración. Las promesas de Dios son fieles y, a su tiempo, Él las cumplirá. Como padres quisiéramos evitar las aflicciones de nuestros hijos pero estas pueden ser las cuerdas de amor que los atraerán hacia Él.

B. ¿Qué nos corresponde hacer a nosotros?

Escuchemos a Jeremías: Pónte señales en el camino, coloca marcas por donde pasaste, fíjate bien en el sendero. ¡Vuelve, virginal Israel; vuelve a tus ciudades! (Jeremías 31.21). Señales indicadoras, como en el tiempo de las caravanas, dejaban marcas en el desierto para no perderse. Es un lenguaje de ternura llamando al regreso, sin condenación, sin juicio. Los padres serán las marcas en el camino de retorno al hogar, a los brazos del Padre celestial. Ellos serán las brújulas por las que los hijos volverán cuando todos les hayan dado la espalda. Dios es el que tiene la iniciativa de salvación de los hijos de Raquel, en una nueva relación con Él.

San Agustín, tan admirado por toda la iglesia por su pensamiento cristiano, no siempre fue un santo. Cartago en aquellos tiempos era la atracción de los jovenes, por los entretenimientos, diversiones y juegos. Allá fue Agustín a los 17 años. Encontró una amante, vivió en forma disipada y antes de los 20 años tuvo un hijo ilegítimo.

Se relacionó con una secta sin límites morales, cayendo más bajo. En todos esos años, su madre Mónica, una fervorosa creyente en Cristo, no dejó de orar para que su hijo conociera a Dios de verdad. En sus confesiones, él la retrata como la madre espiritual que lo persiguió con sus oraciones, lágrimas y consejos.

La conversión de Agustín fue dramática. Un día, leyendo la epístola a los Romanos, un rayo de luz traspasó su mente y su alma. Pasó de muerte a vida y en el año 391 fue ordenado como obispo de Hipona (hoy Argelia). Mónica no pudo ver ese día pero su obra ya estaba terminada.

¿Qué habría pasado si Mónica no hubiese perseverado en la oración?

Juan y Lidia Masalyka
Iglesia Centro Cristiano, Córdoba capital, Córdoba

 

 

Motivos de oración

  1. Oremos por la reconciliación entre hermanos enemistados, hijos resentidos, enfriados espiritualmente y heridos por la misma membresía de la iglesia.
  2. Oremos que nuestra familia no contemporice con la cultura de esta era dominada por excesos y peligros.
  3. Oremos que haya muchas “Mónicas” en nuestras familias, que no cesan de orar por sus hijos apartados.

Acciones prácticas

  1. Como Abraham intercedió a favor de su sobrino Lot y fue arrancado con su familia de una ciudad pecaminosa, intercede delante del Señor para que rescate de las prisiones a nuestros seres queridos.
  2. Esta semana, y luego de orar primero, disponte a acercarte a alguna persona alejada del Señor para entregarle un mensaje de amor.
  3. Comparte la fascinante historia de San Agustín con alguna madre atribulada por su/s hijo/s apartados del camino del Señor y ora por ella.

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La reacción de los padres frente al abuso de sus hijos

Enviado por admin el jue 24 de sep de 2015 a las 09:50
Abuso infantil

La reacción de los padres frente al conocimiento del abuso en uno de sus hijos puede ayudarlos o generar aun más traumas. Por ejemplo, algunos se enfurecen muchísimo, quieren hacer justicia por mano propia, vociferan y maldicen. De ahí que si usted interviene en una causa debe mantener la calma e invitar a los padres a tomar la misma actitud.

Lo mejor es proceder con la máxima tranquilidad posible. El enojo por sí solo no resuelve la situación ni aporta algo positivo a la causa. David es un claro ejemplo de un padre que se enojó muchísimo cuando supo que su hija Tamar había sido abusada sexualmente por su medio hermano Amnón, 2 Samuel 13:21, pero no hizo nada al respecto. David se enojó mucho, se irritó en extremo, se enfureció y se llenó de ira. ¿Y qué más hizo? Absolutamente nada. No hizo nada con Amnón y, lo que es peor, no hizo nada por su hija Tamar. Ella quedó desconsolada y él “sólo se enojó muchísimo”.

Si usted es padre no proceda de ese modo. Si su hijo/a ha pasado por el abuso, no se quede en el enojo, cálmese y haga las cosas como tienen que hacerse. Su hijo/a lo necesita entero, firme en el Señor, dándole fuerzas y esperanzas para sobrellevar todo lo que implica este trance amargo.

Por otra parte, recuerde que no necesita luchar solo cuando Dios quiere darle una mano. Ponga todo su dolor delante de él. Busque en Dios su socorro; inclúyalo en el proceso de restauración. Dios se encargará de su causa, rectificará sus males y los colmará de bendiciones. Donde parece no haber futuro Dios abre siempre un camino de esperanza. Isaías 44:2-3 dice: “Te ayudaré. No temas, siervo mío... Porque yo derramaré aguas sobre el sediento, y ríos sobre la tierra árida. Derramaré mi Espíritu sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos”.

No importa que tan malas sean las circunstancias o cuán doloroso haya sido lo vivido. No importa cuántas personas digan que no podrán lograrlo, o cuantas otras intenten destruir sus esperanzas, Dios tiene el poder de abrir fuentes de bendición y que todo cambie para bien. En todos los problemas de la vida Dios trae consolación. Eclesiastés 3:15 afirma: “…Dios restaurará lo que pasó”. Declárelo en voz alta: “Dios restaurará lo que pasó”. Tome esta promesa para su vida y, cada día, créala como una realidad que está viniendo.


Fuente: www.placeresperfectos.com.ar

Etiquetas: Artículos Familia Sexualidad Vida cristiana

Día 5 - 24/09/2015 - Restauración de hogares en crisis

Enviado por admin el mié 23 de sep de 2015 a las 23:45
Argentina Oramos Por Vos

Por eso, así dice el Señor: “Si te arrepientes, yo te restauraré y podrás servirme. Si evitas hablar en vano, y hablas lo que en verdad vale, tú serás mi portavoz. Que ellos se vuelvan hacia ti, pero tú no te vuelvas hacia ellos”.

Jeremías 15.19

El trabajo del diablo es destruir, arruinar todo lo que Dios ha creado. El Señor creó la familia y el enemigo, en muchos casos, ha logrado destruirla.

Pero quiero darte una buena noticia en este día: Jesús vino para restaurar lo que el diablo ha destruido en tu vida, en tu hogar.

El profeta Jeremías estaba viviendo una profunda crisis ministerial y Dios tuvo que intervenir para poder restaurarlo. Veamos las palabras del Señor a Jeremías que son también aplicables a nosotros porque son palabras que hablan de restauración: 

A. Si te arrepientes

  1. Si te arrepientes, en el original, puede interpretarse también como “si te vuelves a mí”. Dios lo está llamando a acercarse porque le ve distante. Podemos ser hijos de Dios, ser siervos de Dios, podemos alimentarnos de su palabra, podemos alejarnos de gente incorrecta pero aún así estar distantes. El primer paso a la restauración, tanto de una vida como de una familia, es resolver el tema de la distancia. Debemos volvernos a Dios.
  2. Por otro lado, conversión en la Biblia es un cambio de mentalidad que produce un cambio en el accionar. El Señor le estaba diciendo a Jeremías: “Necesitas un cambio de mentalidad. Necesitas sabiduría del cielo. Hoy estás donde estás porque tu mentalidad te ha llevado a ese lugar, a esa situación”. Necesitamos ser humildes y reconocer que si nuestra familia se está destruyendo es porque nos faltó sabiduría para relacionarnos y resolver conflictos.

Entonces el primer paso es volvernos a Dios y cambiar nuestra mentalidad.

B. Si evitas el hablar en vano, y hablas lo que en verdad vale, tu serás mi portavoz

El segundo consejo para la restauración es que necesitamos cambiar nuestro lenguaje. Si quiero que mi ambiente familiar cambie, necesito sacar de mi vida la queja, el negativismo, los gritos, los insultos, las descalificaciones, las groserías. Nuestra boca debe ser como la boca de Dios, de allí deben salir palabras de fe, palabras creativas.

¿Recuerdas la experiencia del profeta Ezequiel donde Dios lo llevó al valle de los huesos secos? Dios le enseñó que en sus palabras estaba el poder para cambiar la realidad y a través de estas liberó el poder de Dios y el accionar del Espíritu Santo.

Tu escenario familar cambiará pero primero debes cambiar tu lenguaje.

C. Que ellos se vuelvan hacia ti, pero tú no te vuelvas hacia ellos

Dios está diciendo aquí: “No esperes que el otro cambie para cambiar tu. No intentes cambiar al otro”.

Lo que debemos entender es que la obra no es nuestra sino del Espíritu Santo de Dios. Él sólo nos pide que cambiemos, que crezcamos, que maduremos.

Cuando tu tratas de cambiar a alguien, el Señor se retira de la escena porque estás ocupando su lugar con tu actitud.

Quizás el otro no cambie rápido, o de la manera que tu lo esperas, pero que la acción del otro no determine tu acción.

Mantén tus convicciones a través del tiempo, mantén tu testimonio, sigue hablando palabras de fe, madura y, tarde o temprano, Dios te honrará, te dará la respuesta y verás los resultados.

Tal vez no tengas el esposo que soñaste, o la esposa que quisieras, o los padres que te gustaría tener, pero, aún así, puedes hacer tu parte y confiar que Dios hará la suya.

Tú no puedes salvar a nadie, ni a tu esposo/a, ni a tus padres, ni siquiera a tus hijos. Pero puedes creer en Cristo, depositar tu fe en Él y seguir su consejo. Si haces tu parte, Él hará la suya y salvará a toda tu casa (Hechos 16.31).

Mabel Toloza de Claus
Centro Cristiano Puertas Abiertas, R.S.Peña, Chaco

 

 

Motivos de oración

  1.  Oremos para que cada familia se vuelva al Señor de todo corazón, an- helando su presencia y su obrar, cerrando toda puerta que dé lugar al obrar del enemigo.
  2. Pidamos que se destierre de cada hogar toda confesión negativa y se comience a declarar en fe que toda casa será salva y servirá al Señor.
  3. Oremos por la sanidad y la restauración de Dios sobre cada familia que está en crisis.

Acciones prácticas

  1. Evalúa sinceramente tu comunión con Dios. Mira qué tan cercano estás de Él.
  2. Medita en las confesiones que últimamente estás realizando. Si tienes que arrepentirte y pedir perdón, este es el momento.
  3. Declara las promesas de Dios sobre tu familia: sanidad, restauración, salud, prosperidad, etc. Permanece en La Palabra y camina sobre ella.

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Día 4 - 23/09/2015 - Madre, ¡estás creando una identidad!

Enviado por admin el mar 22 de sep de 2015 a las 21:34
Argentina Oramos Por Vos

Sus hijos se levantan y la felicitan...

Proverbios 31.28

En muchas plazas se levanta un monumento a la madre. La manera como ese homenaje está perfilado dice todo sobre lo que el escultor ha reflexionado, o vivido, en relación con la maternidad. Siempre que veo una de esas estatuas con un niño en brazos siento el impulso de añadirle una escoba, cacerolas, ropa recién planchada y un carrito de compras.

Aún cuando esté rodeada de empleadas, niñeras, tías o abuelas que sobrelleven gran parte de la responsabilidad, la madre es llamada también la “reina del hogar”, el “alma de la casa”, “la patrona”.

En las biografías de personas eminentes se mencionan los sitios donde cursaron estudios, a veces con quién se casaron, pero rara vez, el nombre materno. Sin embargo, los primeros años de vida son fundamentales y dependen del hogar. Si bien los errores de los mayores suelen ser imperceptibles al principio, en casos de personalidades enfermas que acarrearon dolor en la comunidad, también cabe sondear qué brazos los arroparon, qué labios sonrieron o cantaron con la criatura.

La cantidad de tiempo que permanece la mamá en casa, moviéndose entre diversas actividades, resolviendo imprevistos, respondiendo preguntas, interactuando con otros, ordenando la marcha del día desde que se inicia, hace de ella el eje. Sus actos, sus reacciones, sus palabras son de conocimiento de todos. Por eso, ocupe o no el rol de mando, es la persona más influyente. Los hijos saben más de su ser interior (sentimientos y emociones de ella) que del interior del padre. Ella es la forjadora principal de su personalidad, su punto de referencia por muchos años. Por ello, sus hijos la bendecirán en sus corazones.

La mujer cristiana despliega su verdadero carácter espiritual fundamentalmente en el hogar. Es imposible sostener una imagen de paz en la intimidad si no está bien arraigada. La falta de un espíritu pacífico trae consecuencias malsanas para el desarrollo de los pequeños.

Hay diferencia entre pregonar la paz y que esta sea el modo personal de vida. No todos los que hablan de paz la tienen dentro de sí mismos. En cambio hay personas que transmiten paz a los demás, ¡sin siquiera mencionar la palabra! No es aparentar indiferencia ni confianza en uno mismo, sino que la paz de Dios reine en el corazón a pesar de todas las condiciones negativas.

Para los hebreos, lo mejor que pueden desearse el uno al otro es que tengan paz, no abundancia, ni diversión, ni éxito, ni siquiera salud. Esto no es sorprendente para quien haya profundizado cuánto encierra la palabra paz.

Los pacificadores son llamados hijos de Dios (Mateo 5.9). Jesús dijo que se puede identificar si una casa está habitada por alguien digno de paz (Lucas 10.6). Seguramente es lo que más deseamos para nuestro propio hogar.

Las palabras son un vínculo de paz y, si son dichas a tiempo (Proverbios 25.11), contribuyen a desarrollar el carácter de los menores.

Las riñas y las acusaciones provocan en la familia distanciamientos difíciles de superar.

Las humillaciones son para el niño como plagas que atacan las raíces de un cultivo.

Desde todo punto de vista, se gana mucho controlando el tono de voz y las palabras innecesarias. La voz iracunda no añade mayor autoridad.

El silencio de un cristiano frente a una situación caótica no es otra cosa que una victoria interior, a la que conocemos como “dominio propio”.

La mujer o el hombre que cultivan la paz de Jesús (¡y cuánto más si son ambos!) ven brotar en los hijos el respeto por las cosas santas, la fe frente a la adversidad, la calma en el presente y buenas perspectivas para su futuro. Forjan así una identidad sana con el conocimiento de la pertenencia a una familia celestial.

Cristina K. de Sokoluk
Iglesia Feliz Encuentro, Posadas, Misiones

 

 

Motivos de oración

  1. Padre, te pido que la paz de Jesús entre en los rincones de mi ser donde aún no haya penetrado.
  2. Ayúdame a distinguir todo lo que esté en mí que me aparte de tu paz: temores, frustraciones, rencores, complejos, impaciencia, ambiciones egoístas y cualquier otro impedimento.
  3. Permite que mi familia se beneficie como resultado de respirar tu paz de modo permanente.

Acciones prácticas

  1. Mírate en el espejo preguntándote qué estás haciendo o qué has logrado como formador/a de una identidad sana en los tuyos.
  2. Hoy acércate a un familiar agredido por tus palabras y pídele perdón.
  3. En estos días, abraza a un joven que no tenga madre.

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Día 3 - 22/09/2015 - Padres presentes que ofrecen valía

Enviado por admin el lun 21 de sep de 2015 a las 23:35
Argentina Oramos Por Vos

... los frutos del vientre son una recompensa.

Salmos 127.3

¡Qué importante es entender la trascendencia de dar afecto y estima a nuestros hijos!

Pocos padres entienden la dimensión de lo que significan las marcas de aliento o desaliento en ellos.

Una de las cosas más maravillosas de la vida cristiana es descubrir que nuestro ADN es el de “hijos”. Somos hijos de un Padre maravilloso, todopoderoso y omnipotente, pero al mismo tiempo lleno de un amor inconmensurable para con nosotros: sus hijos.

Qué seguridad y qué firmeza nos da el saber que tenemos un Padre que cada día nos demuestra cuánto nos ama de infinitas maneras.

Así como anhelamos estar en el centro de la voluntad de Dios, en tantas cosas, no debemos desentonar en la que seguramente es una de las prioridades para Él, el Padre que nos ama y nos lo hace sentir.

Cuando un padre da valía a su hijo, reconoce que vale, que es lo más importante para él aquí en la Tierra, esa huella dará fruto por generaciones.

Es necesario que esa estima, ese amor, no sea solo nominal o sobreentendido, sino audible y práctico.

¡Sí, tienes que decirle a tu hijo cuánto lo amas y demostrárselo con acciones visibles!

Una palabra de estima dicha por un padre a un hijo, es el mayor antídoto para cualquier rechazo que pueda recibir en la vida.

La falta de amor forma hijos inseguros, miedosos. Por el contrario, el afecto práctico les dará seguridad y valor.

Un abrazo, un beso, sin importar el sexo de tu hijo/a, cobrarán vida en cada circunstancia difícil que le toque atravesar a lo largo de la vida.

Te comparto un testimonio: Un día un papá me pidió ayuda con su hijo adolescente. Nunca le había demostrado cuánto lo amaba, pues lo daba por sentado, pero lo veía cada vez más lejos. Le dije: “Invítalo a tomar un café, como lo estamos haciendo nosotros ahora en este bar. Se va a sorprender pero sigue adelante y cuando se concrete la cita, seguramente él pensará que hizo algo malo, tú disimula y habla de cualquier cosa, como lo harías con un amigo”. Así fue, se encontraron y el muchacho tembloroso al ver que pasaban los minutos y su papá no le decía nada, irrumpió: “Papá, dime qué hice y listo”. “Nada, hijo”, le respondió el padre. El joven retrucó: “Entonces, ¿qué hiciste tú?”. “Nada, hijo” y así terminó la cita, con un contenido de temas de afecto mutuo, pero con la incertidumbre del hijo de no entender qué pasaba.

Lo desafié a repetir la invitación la semana siguiente. Se repitió la escena y durante la conversación informal, en la que el padre le preguntó por cosas que sólo al hijo le importaban, el muchacho lo miró fijo con los ojos vidriosos y le preguntó: “Papi, ¿es verdad que el motivo de estos encuentros es sólo charlar conmigo”. “Sí, hijo”, respondió el papá. El joven, entre sollozos, le dijo: “Este es el mejor día de mi vida. Papá, no sabes lo que esto significa para mí, no solo me hiciste feliz, sino que algún día cuando tenga un hijo, lo invitaré a tomar un café...”.

Dios nos dio una prioridad como padres que consiste en sembrar el ismo amor que Él nos da cada día. Esa es tu prioridad, papá; esa es tu prioridad, mamá.

Podrás tener grandes logros en la vida pero sin este galardón, tu dicha será incompleta. ¡Dios te bendiga!

Jorge y Graciela Sennewald
Iglesia El Encuentro, Monte Grande, Buenos Aires

 

 

Motivos de oración

  1. Señor te ruego que un Espíritu de reconciliación llene los hogares en este día.
  2. Señor da hoy nuevas oportunidades a padres que han equivocado su rol.
  3. Señor prepara el corazón de los hijos, para tomar un bendito café con sus papás.

Acciones prácticas

  1. Andá a buscar a tu hijo donde esté, abrazalo y decile cuánto lo amás.
  2. Si sos hijo, andá a buscar a tu papá, abrazalo y decile cuánto lo amas.
  3. A partir de hoy comprometete a tener una relación con tu hijo donde el amor sea visible cada día del resto de sus vidas.

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Día 2 - 21/09/2015 - Noviazgos con la bendición de Dios

Enviado por admin el dom 20 de sep de 2015 a las 20:38
Argentina Oramos Por Vos

Prepara primero tus faenas de cultivo y ten listos tus campos
para la siembra; después de eso, construye tu casa.

Proverbios 24.27

Las dos decisiones más importantes de la vida son:

  1. Recibir a Jesús como nuestro Señor y Salvador
  2. Elegir a la persona con la que nos vamos a casar.

Gracias a Dios contamos con una herramienta maravillosa para afirmar la segunda de estas decisiones trascendentes de la vida: el noviazgo. El noviazgo es, o debería ser, una etapa de preparación para el matrimonio. Como dice Proverbios 24.27, es el tiempo para “hacer planes, antes de construir la casa”. Más allá de sus variantes culturales, ese es el propósito primario del noviazgo.

Hoy, lamentablemente, el noviazgo ha sido reducido a una simple experimentación emocional y sexual. Muchos adolescentes y jóvenes se conocen al pasar, en la escuela, en una fiesta, en la iglesia o donde sea, y automáticamente entablan una relación afectiva, movidos sólo por la química hormonal. En la actualidad, aún la palabra “noviazgo” ha caído en desuso. Es raro encontrar a un joven hablando de su “novio” o su “novia”. En el mejor de los casos se habla de “mi pareja”. Como Iglesia de Argentina debemos redimir eso, empezando por casa.

Necesitamos reconocer que muchos solteros de nuestras congregaciones en el fondo lo que buscan no es un cónyuge con quien compartir la vida, sino simplemente alguien que llene su vacío emocional. Así que, cuidado con el famoso “mito de la media naranja”. Reivindiquemos la soltería. Un matrimonio exitoso es el resultado de dos personas exitosamente solteras. La palabra “soltero” significa: único, completo, independiente, suelto. Y es muy difícil que una relación funcione cuando los novios no se perciben así. Cuando la persona se siente incompleta, pretenderá que el otro lo complete, lo haga feliz, le brinde satisfacción, cumpla todos sus deseos, sea su todo. Eso no es amor, sino idolatría.

Por eso, primero lo primero. Formemos en nuestras iglesias a solteros plenos, independientes, o dependientes únicamente de Jesús, completos en Él. ¡Él es el único capaz de hacernos verdaderamente felices!

En segundo lugar, desarrollemos una pastoral seria de las parejas de novios. Muchas veces el único acompañamiento pastoral que los novios reciben en nuestras iglesias es una cita con el pastor o con el líder de jovenes, en el que este les da muchas recomendaciones para que no tengan relaciones sexuales. Claro que eso es importante, pero para que un noviazgo funcione bien y cumpla su propósito hay un universo de otros asuntos que también intervienen.

Sobre todo, ayudemos a nuestros jovenes a descubrir en qué consiste el amor verdadero, para que puedan recibirlo y darlo. Cada vez más niños y adolescentes en nuestro país crecen sin un modelo sano de familia, sin un papá y una mamá que hayan sabido contruir un matrimonio que funciona, sin un ejemplo de amor verdadero. Enseñémosles a nuestros jovenes que el matrimonio es maravilloso y se puede construir un hogar feliz y perdurable, que no deben temer comprometerse. Que el amor más que sentir es hacer.

Más del 90% de las esposas golpeadas recibieron maltratos físicos durante el noviazgo. ¿Cómo no vieron la luz roja de alarma? Ayudemos a nuestros jovenes a que vean, sanemos sus corazones, preparémoslos para lo que significa estar casados y formar una familia. Dicen que es mejor prevenir que curar; ¿porqué en las iglesias hay tantas charlas y encuentros para matrimonios y tan pocos para parejas de novios? Sembremos inteligentemente en los noviazgos. Nos ahorraremos muchos dolores de cabeza y estaremos afectando a la posteridad.

Sebastián Golluscio
Iglesia del Centro, Ciudad de Buenos Aires

 

 

Motivos de oración

  1. Que como Iglesia de Argentina entendamos que es mejor prevenir que c.urar.
  2. Que cada congregación de nuestro país desarrolle una pastoral seria e integral del noviazgo.
  3. Que Dios guíe a cada soltero en la elección de su futuro cónyuge, conforme a su voluntad, y que le de sabiduría abundante para construir un noviazgo sano.

Acciones prácticas

  1. Si estás orando por un/una esposo/a, hazlo bajo la absoluta certeza de que Dios tiene una persona preparada para ti. Sé plenamente soltero/a; sábete alguien “único, completo, independiente, suelto”. Llénate del único capaz de hacerte feliz: Jesús.
  2. Si estás noviando, busquen un matrimonio de líderes maduros de su congregación que puedan pastorearlos como pareja y guiarlos en cada instancia del noviazgo.
  3. Si estás casado/a, decidan ser un ejemplo como matrimonio, primero para sus hijos pero también para los jóvenes de su congregación.

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